Que difícil es ser coherente hoy en día, vivimos en una realidad alterna, una realidad de conveniencias, si conviene especular se especula como si fueran verdades absolutas, pero si conviene dudar, indigna el siquiera hacer menciones por deducción.
Las verdades son duras, difíciles y me atrevo a decir hoy en día que hasta peligrosas. Y esta realidad nos limita a estar de un bando o de otro. Pues hablemos entonces de esta nueva realidad. Cepeda, nuestro Secretario General esta del lado gubernamental, a él se le permite la conveniente posición de ser Senador, Secretario General y maestro; por cierto, maestro de grupo desde 1976, ya que su primer nombramiento en la sección 38 de Coahuila como secretario de conflictos fue en 1983 y de ahí hasta entrar al CEN del SNTE nacional desde 1998 hasta el 2012… después viene una laguna hasta el 2018 en el que se ha perpetuado como Secretario General del Sindicato mas grande de Latinoamérica.
Por cierto… 2013 fue el año en el que detuvieron a Elba Esther Gordillo, los sospechosismos aquí pueden echar sus pensamientos al vuelo, de porque hay esta laguna en su paso por el SNTE Nacional.
Ahora… yo me pregunto: ¿Cuando concluya su gestión seguirá siendo maestro de grupo?, Suponiendo que no se ha jubilado, porque ninguno de los registros sobre él y su trayectoria lo mencionan o por lo menos yo no encontré datos; de ser así, seguro se irá por cuentas individuales ya que fue el mismo Sindicato quien anduvo promoviendo y promocionando la maravillosa oportunidad que era jubilarse por esta modalidad.
Pertenecer a la organización sindical tiene sus ventajas, pertenecer al gremio tiene sus bemoles, pero estar en el “surco” -dialéctica docente- tiene todas las desventajas del sistema. La Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) nació el 17 de diciembre de 1979 en Tuxtla Gutierrez, Chiapas, durante el Primer Foro Nacional de Trabajadores de la Educación, como una CORRIENTE de izquierda opositora al control corporativo y autoritario que ejercía la dirigencia oficial del SNTE en ese momento. NO ES OTRO SINDICATO, es una corriente al interior, así como muchas otras corrientes en cada uno de los Estados, por ejemplo en Morelos: el Consejo Central de Lucha (CCL), Movimiento Magisterial de Bases (MMB), etc.
Desde 1943 el SNTE ha sido el mayor acaparador de los derechos sindicales magisteriales, cada Estado con su representación, tiene la obligación de defender los derechos laborales, sociales y económicos de todos los trabajadores. Es la organización que hace frente al patrón, entiéndase éste como la Secretaría de Educación Pública, y ésta última tiene la obligación de brindar todas las condiciones para garantizar la educación, y dicho sea de paso… de calidad.
Alumno, padre, personal de asistencia, maestros, directivos, supervisores que me digan que hay una escuela que garantiza una educación de calidad… no lo creo; pero todo mundo se fija en el primer factor que por cierto es el último -El maestro-. La ley es clara, tanto la Ley General de Educación como la Ley de Educación del Estado de Morelos reconocen expresamente que la revalorización del magisterio implica garantizar un salario profesional digno, un nivel de vida decoroso, acceso a vivienda digna, respeto a sus derechos laborales, oportunidades de formación continua y condiciones que favorezcan su desarrollo profesional y personal.
El principal responsable de crear, financiar y garantizar estas condiciones es el Estado, hablando del aparato gubernamental en lo Estatal y Federal. Por su parte, la función del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación SNTE, es vigilar que éste cumpla con sus obligaciones, defender los derechos adquiridos de los trabajadores de la educación, gestionar mejoras en las condiciones laborales, promover reformas que beneficien al gremio y acompañar a los docentes durante toda su vida laboral y en su etapa de JUBILACIÓN.
La revalorización del magisterio no se demuestra con discursos, sino con salarios dignos, condiciones laborales justas y jubilaciones que permitan vivir con decoro. Garantizar estos derechos es una obligación del Estado, no una concesión política. Y exigir su cumplimiento es una responsabilidad irrenunciable del sindicato.
Cuando el Estado incumple y el sindicato calla, no sólo se afecta a los docentes; se debilita la educación pública y se compromete el futuro del país. Porque ninguna sociedad puede aspirar a una educación de excelencia mientras quienes la hacen posible deben seguir luchando por derechos que la ley ya les reconoce, y es entonces cuando si el Sindicato no representa y al contrario se ve, se palpa que solo se ha servido del Estado, los maestros salen con su única arma: su voz e incomodar para ser escuchados.
Y AHORA…. UNA CLASE SINDICAL!