CUAUTLA, MORELOS. — El fenómeno del cobro de piso y la extorsión en la región oriente de Morelos ha alcanzado niveles de control sistemático que superan la operatividad de las propias autoridades. Conocido operativamente como el “Cártel del Papelito”, este esquema criminal no solo intimida a comerciantes locales, sino que mantiene bajo asedio a las rutas del transporte público mediante sellos, calcomanías y notas extorsivas.
Durante una reciente entrevista, el periodista y analista de la región oriente, Paco Cedeño, expuso la radiografía de este delito que data de tiempo atrás y que en los últimos meses ha repuntado de manera violenta:
«Me ha tocado ver el cártel del papelito. He sido yo, de alguna u otra manera, abriendo camino al descubrir cómo extorsionan al transporte público… Es un símbolo que indica que ya pagaron; un sello. Y te voy a decir una cosa: tienen mejor censo los delincuentes de cuántas rutas y unidades operan, que las propias autoridades.»
El modus operandi: del papelito al atentado armado
La entrega del mensaje: Sujetos armados a bordo de motocicletas irrumpen en negocios locales (como tortillerías y tiendas) o terminales de ruta, arrojando papeles con números telefónicos de contacto y ultimátums explícitos: «Tienes 15 minutos para marcar».
El «Sello de Cuota»: A las unidades del transporte público que ceden a las cuotas ilegales se les asigna un sticker distintivo que funciona como salvoconducto.
Represalias violentas: Las unidades o choferes que no portan el sello o retrasan el pago son blanco directo de ataques armados a plena luz del día sobre las vialidades del municipio.
La estructura delictiva demuestra una alarmante capacidad de registro y padrón vehicular para exigir cuotas que van desde montos mensuales por operador hasta cientos de miles de pesos por derrotero completo.
ALERTA CIUDADANA | «EL CÁRTEL DEL PAPELITO»: EL CONTROL Y CENSO CRIMINAL QUE AHOGA AL TRANSPORTE Y COMERCIO EN MORELOS