Bienvenidos a 1978: La «Transformación» que nos dejó sin democracia
Resulta que el Instituto V-Dem de la Universidad de Gotemburgo, que se dedica a medir la democracia con el rigor metodológico que a muchos políticos les da urticaria, acaba de publicar su Democracy Report 2026. Y agárrense, porque los datos son fríos, contundentes y tienen menos anestesia que una endodoncia en el IMSS.
A nivel global, la democracia retrocedió a niveles de 1978. Básicamente, el mundo hizo un moonwalk de 50 años y casi tres cuartas partes de la población mundial (el 74%) ya vive bajo regímenes autocráticos. Sí, como lo oyen. Pero hagamos zoom en nuestro vecindario, porque la cosa se pone color hormiga.
América Latina: El oasis que se está secando Si lo vemos con el vaso medio lleno, América Latina y el Caribe sigue siendo la segunda región más democrática del mundo, con el 71% de su población viviendo bajo sistemas democráticos. ¡Bravo! Saquen los tequilas.
Pero esperen, guarden los limones. Porque el vaso medio vacío nos dice que la región viene en un declive sostenido desde principios de los 2000. Hoy, seis países de la región están en un proceso activo de autocratización: Argentina, El Salvador, Haití, México, Nicaragua y Perú.
De ese 29% de latinoamericanos que hoy sufren bajo el yugo de una autocracia, la gran mayoría no está en una isla caribeña aislada. El 20% de esa población vive en un solo país: México. Ay, dolor.
México: El «logro» de ser Top 5 en destrucción democrática Aquí es donde entra el sarcasmo afilado, porque hay que reír para no llorar. A diferencia del resto del mundo, donde la democracia suele ser aplastada por la extrema derecha, México es ese «caso raro y especial» donde el retroceso viene impulsado por la izquierda. ¡Innovando, como siempre!
Según el reporte, México era una democracia funcional hasta que comenzó su episodio de autocratización en 2019, colapsando recientemente. Los expertos globales nos han reclasificado, y desde 2024, México es formalmente una «autocracia electoral». De hecho, en la nada honrosa lista global de autocratizadores solitarios, México ocupa el nada despreciable quinto lugar con la mayor caída en su índice de democracia. ¡Felicidades, logramos ser top 5 en algo!
¿Cómo logramos esta hazaña? El documento no deja lugar a dudas. Todo siguió a la elección de 2018 de Andrés Manuel López Obrador y su partido, MORENA. No contentos con controlar el poder ejecutivo y tener mayoría en el legislativo, aprovecharon ese poder para introducir una reforma que permite la elección popular del poder judicial. El V-Dem Institute lo dice sin tapujos: esto está politizando los tribunales. Esta concentración de poder garantizó su continuidad luego de que Claudia Sheinbaum asumiera la presidencia en 2024.
Pero el pack autoritario no estaría completo sin un ataque a la libertad de expresión. Como táctica de control, el gobierno mexicano se corona como uno de los peores infractores a nivel mundial en sus esfuerzos por censurar a los medios de comunicación. Además, registramos un empeoramiento sustancial en la represión contra las organizaciones de la sociedad civil.
Los datos no mienten. Nos vendieron una «transformación» histórica, y los académicos globales nos confirman que sí hubo transformación: de una democracia, con todos sus defectos, a una autocracia de manual.
Destruir también es Transformar y la Reversa también es un Cambio.
La evidencia está sobre la mesa, el deterioro es medible y el futuro de nuestras libertades pende de un hilo. Ante este panorama documentado por el mundo entero, la pregunta que queda flotando en el aire es: ¿Estamos a tiempo de meter freno de mano y defender nuestras instituciones, o ya vamos en caída libre y sin paracaídas?